«…Cuando el dolor entra a desgarrarte, lo encaras y se lo permites. Si haces eso, el diablo se aburre, y busca otra alma para devorar. Y tú puedes volver a vivir».
Elsa Datton. Serie 1883 (primera precuela de la serie Yellowstone del guionista y director Tailor Sheridan).

Mirar de frente la vida. Contemplar su movimiento constante: subir y bajar, entrar y salir, abrir y cerrar…, nacer y morir.

En todo movimiento hay un cambio de ritmo, de pulso, de cadencia, de tempo, de color, de textura y de forma.

El movimiento ni es bueno ni es malo: es existencia. El curso del movimiento es responsabilidad tuya. La responsabilidad ni es mala ni es buena: es una decisión. Cuando tomas una decisión con respecto al curso del movimiento que te ofrece la vida, no es la primera decisión, ni la última, aunque sí, la única. La única decisión que tomas en ese momento que la vida te plantea un movimiento y decides la manera en cómo llevarlo a cabo: el curso de ese movimiento.
El surco que deja tu decisión es una huella en tu experiencia. La huella ni es mala ni es buena: es un valor. Tiene el valor de tu sentir, de tu pensar y de tu actuar.
Actuar ni es bueno ni es malo: es oportunidad. Oportunidad para todo: conocer, contrastar, sopesar y continuar.
Continuar: saliendo, entrando, subiendo, bajando, abriendo, cerrando, naciendo y muriendo o muriendo y naciendo.

¿Nacer y morir? o ¿Nacer, morir y nacer?

En esta cuestión que te planteo se encuentra la “ficha” que está por caer. Pues cuando sientes una pérdida, tienes dos opciones: guardarte el dolor o dejar que salga. Morir o morir y nacer.

Como plantea el texto inicial; si decides permitir que el dolor siga su curso y lo observas de forma consciente podrás volver a vivir. Si decides bloquear el curso del dolor; el diablo estará muy contento del alimento que le das, se quedará con tu vida y devorará tu alma. Se pondrá contento con tu ignorancia, pues la ventaja del diablo es contar con que no crees en su existencia.

Respirar el dolor, transitar la pérdida es una decisión tuya.

Tu decisión es el curso que quieres que tome el movimiento (acontecimiento) que te presenta la vida.

Sé músico. Escucha el ritmo, el pulso, la cadencia, el tempo, el color, la textura y la forma de ese momento único: movimiento, que la vida te coloca para que puedas hacer un surco que imprima una bella huella en tu experiencia. Para que tu actuación sea la oportunidad de nacer sin que tu alma sea devorada.

Transitar la pérdida para hallar la recuperación
es alejarte de la ignorancia y nacer al conocimiento